Sobre las relaciones inacabadas

No hay peor relación que la que termina sin un porqué. Da igual si es una amistad, una pareja, un trabajo… Si termina de manera abrupta y sin explicación, nos costará muchísimo hacer que desaparezca del todo.

Hay relaciones que se descuidan por mil factores y al final se terminan diluyendo hasta que desaparecen, pero no dejan ese mal sabor de boca. Incluso sería mucho más fácil volver con un “oye, no recuerdo qué pasó, pero me acuerdo mucho de ti y me gustaría volver a verte”. Y, probablemente, todo estará bien.

Pero, ¿cómo se pasa página de algo para lo que no tenemos un cierre? Seguro que, si te paras a pensar, tú también tienes a una de esas personas que siempre vuelve a la cabeza.

Me gustaría venir aquí y traerte la fórmula secreta, algo que te haga click y, PUM!, te libere de esa carga que puede perseguirnos tantos años. Pero lo cierto es que no la tengo.

Todavía aparecen de vez en cuando en mi cabeza personas con historias inacabadas, y me pongo triste y nostálgica. Lo único que me reconforta en ese momento es pensar que cada persona que llega a tu vida viene para enseñarte algo. Y, cuando tiene que irse, se va. Aunque sea sin despedirse.

Por eso me siento súper agradecida de tener a personitas maravillosas que siguen enseñándome cosas cada día, aunque algunas sean difíciles.

Gracias por leer. Aquí no hay conclusiones, solo preguntas vivas. Si te apetece recibirlas, puedes suscribirte gratis.

Este texto fue publicado originalmente en mi Substack.