¿Es viajar lo mismo que estar de vacaciones?
Para mí es muy diferente.
He venido a Filipinas buscando calma y paz mental para enfocarme en qué quiero hacer realmente.
Desde que dejé el trabajo como diseñadora de calzado y me quité esa etiqueta, he sentido que tenía que buscar otra rápidamente. Si no, ¿quién soy a partir de ahora?
Me gustan taaaaantas cosas. Probaría todo. Trabajaría cada mes en una cosa diferente.
Podría darle fuerte a las clases de yoga. Seguir formándome en PNL y Arteterapia. Apostar por hacer mi marca de cosas hechas a mano.
O cambiar y seguir por el mundo del diseño. Aprender de IA y especializarme en otro sector diferente al calzado.
Podría retomar la cerámica, que tantas horas de estado de flow me ha dado.
O atreverme a montar grupos para viajar en comunidad y de forma consciente para todo aquel que quiera y no se atreva (esto me está tirando bastante).
En fin. No sé si os pasa también, pero hay tantas ideas en mi cabeza que necesitaba quitar el ruido mental para poder aclararme.
Y aquí estoy. En unas cascadas increíbles de Siquijor, escribiendo esto y sin haber abierto aún, después de una semana, ninguno de los cursos que me había prometido terminar.
No voy a negar que no estoy sufriendo, pero la cabeza no me deja tranquila. La culpabilidad está instalada en alguna parte de mí, y parece que se ha puesto cómoda y se ha hecho un café.